Teatro La Capilla
C. Madrid 13, Del Carmen, Coyoacán, 04100 Ciudad de México, CDMX
Sábados 18:00 Hrs. del 17 de mayo al 28 de junio.
Los Endebles, Ulises Producciones y Pilar Boliver presentan este espectáculo teatral estelarizado por Talía Marcela, Ana Karina Guevara y Constantino Morán.
“La célula es el componente básico de todos los seres vivos. El cuerpo humano está compuesto por billones de células. Le brindan estructura al cuerpo, absorben los nutrientes de los alimentos, convierten estos nutrientes en energía y realizan funciones especializadas”
Falsedad: es una sorprendente obra de teatro inmersa en el género de la pieza contemporánea con subtono de comedia, dividida en 15 pequeños cuadros que nos muestran a tres personajes: Kat y Sis dos hermanas, unidas por los indisolubles lazos consanguíneos a pesar de sí mismas, y a Gé un mesiánico personaje que apuntala desde una perspectiva filosófico biológica esta amalgama genética y hereditaria que nos conforma a todos como seres humanos.
La interesante tesis de esta obra es escalofriante, porque en realidad lo que propone, aunque parezca increíble, es que los personajes no se modifican ni un ápice en su transcurrir durante casi una hora y cuarenta minutos que es lo que dura el evento escénico. ¿Será que en realidad nada ni nadie cambia y solo se transforma?, ¿Qué aún los eventos más extremos por los que transitamos en esta vida, no mueven nuestras primigenias estructuras moleculares mentales? ¿estamos condenados a responder ante las circunstancias de la vida, desde nuestras inamovibles estructuras genéticas? ¿O el ambiente y los eventos alteran nuestra percepción y lo reestructuran para hacernos mejores o peores personas?
A estas interesantes y muy profundas reflexiones nos conduce este sorprendente texto, en el que dos hermanas y un biólogo celular, nos llevan, desde una aparente trama simple a sumergirnos en cuestionamientos existenciales de origen primigenio, profundamente complicados.
Kat de 55 años y Sis de 53 años, las dos actrices de profesión, son dos hermanas que se encuentran en una especie de separo, porque han sido citadas por la policía para rendir declaración, sobre un terrible incidente ocurrido días atrás:
un accidente automovilístico, en el que son acusadas de haber atropellado a una mujer y haberla dejado muerta en el camino, huyendo del lugar del siniestro. Si bien la premisa es contundente, en realidad no es lo que mueve la trama, ni siquiera se esclarece si son o no culpables, este evento solo sirve de pretexto anecdótico para poner bajo el microscopio a estas dos mujeres que comparten lazos sanguíneos, herencias genéticas idénticas y lo que esto significa y acarrea. Cada una posee un carácter y una personalidad específica y aparentemente diametralmente opuesta, pero en realidad ambas son la concatenación de células expandidas provenientes del ”Big Bang” del comienzo del universo, del choque cuántico que generó la vida, es decir, el punto inicial en el que se formó la materia, el espacio y el tiempo.
Encerradas como en una Caja de Petri, el caldo de cultivo que generan, las hará enfrentarse entre ellas a los más duros reclamos, a las bajezas más extremas, a engaños premeditados, a mentirse a sí mismas y a la otra para salvar su pellejo, a demostrar superioridad cargada de flaqueza, a revolcarse en los reclamos del éxito y del fracaso, por momentos sin piedad alguna y por momentos con ese amor incondicional que se tiene entre hermanos, a pesar del odio cultivado desde la infancia, en la juventud y en la edad adulta. El espejo inclemente las hace verse reflejadas en sus debilidades y en sus fortalezas.
En Falsedad, estas dos mujeres en realidad son un experimento de biología, son la misma célula dividida hasta el infinito de la creación misma, son el ADN cargado de la información del ser humano desde sus orígenes; ellas son observadas, y diseccionadas real y metafóricamente por Gé, un excéntrico personaje quien atestigua haberlas visto cuando atropellaron a la mujer y huyeron del lugar. Gé ahora convertido en un paria, auto excluido de la sociedad, fue un aclamado biólogo celular, él ha estudiado el origen y al no encontrar respuestas se aleja del mundo para divagar por lo intricado de sus disertaciones a partir de su particular modo de mirar, observar y estudiar el micro y macro cosmos que lo rodea y en este caso Kat y Sis son los perfectos especímenes que nos muestran de una manera realista las abstractas disertaciones biológico existenciales de Gé.
Si bien la anécdota de esta obra no es el verdadero fin, si es quien nos lleva de la mano para conocer a nuestros objetos de estudio: Kat y Sis, es por eso que el desempeño actoral, tendrá que ser absolutamente de ejecución extra fina, porque las actrices Talía Marcela y Ana Karina Guevara tendrán que encarnar a dos muy complejas mujeres que transitan por una telaraña emocional, que va desde el gesto mínimo y contenido, ejecutado desde un proceso frio y calculado por el pensamiento consciente alojado en el “super yo”, hasta la explosión hecatómbica de las emociones más puras alojadas en el “ello”, jugando este rompecabezas emocional desde la más consiente técnica actoral, para dejar fluir sus emociones orquestadas desde la organicidad del cuerpo y traer al escenario ese inconsciente colectivo que nos une como especie humana y lograr la empatía con los espectadores.
Con respecto a Gé, interpretado por Constantino Moran, el trabajo de dirección actoral, toma otro camino, ya que es un personaje que es mente, es introspección, es una alegoría metafórica de la disertación sobre el origen de la vida. Entraremos en el proceso de rascar y rascar en teorías físico cuántico religiosas biológicas, como un método intelectual de aproximación a Gé, a partir de este estudio y en paralelo con el análisis de texto, buscaremos por medio de improvisaciones la corporalidad de Gé y su gestualidad a partir de su cuestionamiento metafísico y su auto exilio de la sociedad.
El espacio que habitan estos 3 personajes es una cabina ovalada, creada con luz blanca, y dos bancas metálicas tubulares en semicírculo y una pequeña mesa del mismo material, una poderosas lámpara de luz fríaa fluorescentes, cuelgan del techo, la neutralidad del espacio encerrado blanco nos remite a un separo conceptual, a una inhóspita sala de espera, a un cuarto de contención psiquiátrico, a una Caja de Petri, a un limbo mental… es una abstracción metafórica del lugar donde interactúan estos personajes y nos da la oportunidad como espectadores de no perder detalle del comportamiento y la personalidad de cada uno de nuestros personajes. La idea original de la resolución del espacio escénico y vestuario es de una servidora Pilar Boliver y la coordinación de diseño y de realización de escenografía e iluminación están a cargo de Mano Noriega.
El vestuario y diseño de imagen se está abordando desde un tono absolutamente realista, denotando carácter, edad, profesión, estatus socioeconómico de los tres personajes y la paleta de color de los vestuarios de las hermanas será de tonos fríos pero contrastantes al blanco de la cabina y al plata metálico del mobiliario, estamos hablando de una gama de azules agrisados y verdes agrisados, en el caso de Gé, su vestuario será en tonos ocres y tierras también agrisados, que dan una atmósfera acorde con la escenografía pero con sus propias características.
La música original y efectos especiales sonoros acompañará a las transiciones entre los 15 cuadros en los que está dividida la obra y darán la atmósfera precisa para los monólogos de Gé. Música minimalista, combinando explosiones cósmicas y choque de autos, haciendo referencia a “el origen” del “todo” como una fuerza creadora.
La producción general a cargo de Talía Marcela García Ocegueda y la producción ejecutiva a cargo de Frida Chacón.